Huracanada de Mayra Santos-Febres

En septiembre de 2017, la isla de Puerto Rico fue azotada por un huracán que dejó un inconmensurable saldo de heridos y daños materiales. No era la primera vez que Puerto Rico se enfrentaba a un problema así, sí era la primera vez, sin embargo, que los puertorriqueños experimentaban, como nunca antes, el saldo por los cuantiosos daños materiales y las víctimas humanas. Se trataba de un ciclón que golpeaba con inusitada fuerza a la ya de por sí, mermada economía de la isla.

¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Cómo procedieron? ¿Cuál fue su actuación?

En el caso de la poeta puertorriqueña Mayra Santos-Febres, y como resultado de esta experiencia, ella se entregó a escribir un poema de factura ambientalista, de nombre Huracanada, el cual es una especie de crónica de los hechos que ocurrieron. El poema, sin embargo, no se circunscribe a poetizar la impotencia que la poeta pudo esperimentar por el hecho de haber atestiguado tal cataclismo, sino que en el mismo se extiende una importante veta feminista, consustancial a la época, la cual, en mi perspectiva, es la que le da toda la fuerza al poema.

Ya que el poema es bastante largo y seguramente admitirá más de una interpretación, quizá sea necesario limitarme a verter algunos cuantos comentarios que me fueron sugeridos tras su lectura para, finalmente, compartir un breve análisis y algunas digresiones al respecto.

1. Lo que, en primer lugar, haré, será simplemente copiar las anotaciones que iba realizando en unas hojas sueltas mientras leía el poema:

1. Fuerza, en particular, fuerza literaria. Esto es lo primero que se impone al leer el poema. Como una pared: “porque me sé habitada de una fuerza”, afirma la poeta. 2. Su sola condición de mujer la sostiene y la define porque no tiene que creerse “ni cuerpo ni carne, ni nada más que una simple mujer”. 3. Proteger y potenciar la fuerza y, consecuentemente, la vida. -Autorreivindicación, amor a sí misma, su existencia como condición suficiente de la existencia de las otras cosas y de los demás. 4. Erotismo sensual, referencia a sus senos o “tetas duras”. Exaltación de su propio cuerpo y de la vida, su propia vida. 5. Las extremidades sensibles de su cuerpo, pulsantes, como es pulsante un corazón. 6. En ella “el vuelo va de frente”. Alusión de algún tipo, supongo. 6. “Las definiciones marcan el margen y marginan”, dice. 7. No sucumbir a su dolor pasado, a la historia de opresión de la que es legataria. 8. Maquillar las cicatrices de un pasado de opresión nacional y colectivo, simultáneamente, cubrirlas con “popelina y seda”. 9. Pareciera que la poeta, inconscientemente, se dice a sí misma que debe alejarse de los negros, “amar solo la piel que no refleja la tuya”, dice, como si la poeta no supiera que ambas pieles, la negra y la blanca, son para ella reflejantes. Como si ambas pieles no pudieran reflejar a cualquiera. 10. Apartarse de los negros, del dolor, de la condición de víctima: “Corre negra huye, Mejórate, supérate, triunfa, sé la excepción.” La poeta se burla del exitismo de la sociedad boricua y la sociedad occidental. 11.. Alejarse de su historia de negra oprimida, de ser sí misma: miedo y vergüenza de lo que se es. Estar forzada a ser una cosa distinta. 12. Forzados a ser otros y no esas escorias de la raza negra. Égloga a la raza negra. Égloga a su raza, a los suyos. Égloga que busca “navegar” en “su sangre”. 13. La menstruación, el apetito sexual y el deseo por los placeres sexuales. 14. Servilismo de los esclavos e indios. 15. Canto a la naturaleza, al agua y al mineral, que sostienen las infinitas manifestaciones de la existencia. 16. De lo sagrado como reverberación y escupitajo de la sangre, literal y alegóricamente. 17. Su cuerpo utilizado, de mujer, por los utilitarios. 18. Los reproches y el amor a la madre. La madre que quiso asumir el rol de la mujer siempre feliz, pero que al mismo tiempo es la madre que da todo por ti. 19. La fuerza destructiva del huracán María, que hay que eludir, sobrepasar y trascender.

Las anotaciones son interminables y no tendría sentido continuar con ellas, salvo porque fueran articuladas en un todo coherente que personalmente eludo desmenuzar. En este sentido, las anotaciones hasta ahora hechas, elijo categorizarlas como una especie de ejercicio de traducción de lo dicho por la propia poeta a mi propia conceptualización del mundo, con la simple intención de sentir sus palabras.

Dicho esto, paso al análisis del poema. Por su puesto, el análisis solo ofrece una vista panorámica de la constitución completa del poema y no debe de entenderse como otra cosa.

2. Análisis y comentarios sobre el poema.

Huracanada es un poema de la poeta Mayra Santos-Febres en el que la poeta toma completa posesión de su ser y, concretamente, de su condición de mujer, para interpretar al mundo y digladiar contra los elementos que se le presentan. Asumida mujer, puesta en su cuerpo, la poeta avanza por las ciudades examinando cualquier problema y enfrentándolo. Pero, para ello, es menester, en primer lugar, ser mujer, como se lee en una de las citas de la sección 1. Es decir, la poeta parte con su matria al mundo y arregla todas las cosas, perora sobre otras y despotrica sobre otras más. Algunas las contempla y embellece. En el caso particular de la primera sección del poema, que es la sección de la que tomé alrededor del ochenta y cinco por ciento de los comentarios arriba escritos, es claro que esta parte del poema es un canto de rebeldía contra la condición existencial de los seres humanos, particularmente, de los colectivos marginados, como las mujeres, los pueblos afroamericanos, los indios, los pobres, etcétera, etcétera. Después, la poeta, otra vez, siendo mujer, trova algunas heridas emparentadas con su madre. Pero, aquí, lo que las une es la forma en que ambas enfrentaron su condición femenina. Por un lado, la que la madre desempeñó y le enseñó a su hija y que ella, al parecer, rechazó, y, por el otro, la que Mayra ha buscado vivir, desesperadamente, de forma marginal. Es decir, la condición de una mujer que quería ser “no como mi madre”, dice, sino “una mujer más grande”. Luego, cuando en esta sección llamada, “Sangre”, termina su relación de hechos, camina y se transporta al nuevo sitio, “manos limpias” —le llama, la poeta—, entonces la poeta retorna al mismo punto. Este es el lugar en que se enfrenta a los desastres dejados por el huracán María, pero en el que, otra vez, su naturaleza femenina —es decir, su identidad de mujer— se hace indispensable para atajar la cuestión. Porque Mayra Santos-Febres lo dice muy claro: “Cobijo a una amiga que lo ha perdido todo. Ella está solo con su hijo. Yo ando sola con los míos.”

Así, como se aprecia, ni uno solo de los eventos de los que ha dado cuenta MSF a lo largo del poema, no han sido dichos desde su condición de mujer y desde su más profunda individualidad.

Por cierto, para una comprensión más amplia del tipo de luchas antisistémicas en que cabe englobar a esta poeta, es recomendable el texto “Getting to the Colonial Status through Sexuality: Lessons on Puerto Rico’s Political Predicament form Women Writers” de Carmen R. Lugo-Lugo, en tanto que para una lectura ecocrítica de este poema, recomiendo ampliamente el texto “Manos sucias, árboles y cemento” de Victor Figueroa.

Hasta aquí con el post.

“Si hay alguien tan vanidoso como para estar contento con el adiestramiento tipo primate que prevalece en nuestros días, y desea que sus hijas sean vestidas por fuera como muñecas en lugar de engalanadas interiormente con el conocimiento, dejadle hacer; pero después que no se queje si estas marionetas se casan con bufones y engendran y crían una generación de baduinos, más parecidos a los primates y a los caballitos de feria que a los humanos. No tengo palabras para denunciar la bárbara grosería que significa tolerar que una parte —casi iba a decir la mejor parte— de los seres humanos quede reducida a la condición de bestias.”

—Batshua Makin, feminista británica (1600 – 1675), en La teología feminista en la historia, Teresa Forcades

Un modelo alternativo de feminidad

Al leer la novela de la escritora nicaragüense Gioconda Belli, es posible extraer algunas generalizaciones adicionales a las relativas a los modelos de feminidad que se han estado trabajando en el blog a lo largo de los posts pasados. Particularmente, en el presente post se presentan algunas características que creo que podrían constituir o caracterizar al modelo de feminidad que se presenta en la novela El país de las mujeres, de la escritora citada. Este modelo estaría basado en el modelo que se presentó en Las Manos de Mamá de la escritora Nellie Campobello como un modelo opuesto al de la novela de la mexicana y, en realidad, sería una actualización del mismo. Aquí puede inspeccionarse este modelo. En realidad, conforme avanzan las novelas es visible que los modelos empiezan a colisionar contra sí mismos, cual electrones en actividad, lo cual es perfectamente lógico pues se distancian temporalmente. La distancia temporal entre ellos determinaría su proximidad, como es obvio.

Por último, cuando diseñé el modelo de los feminismos posteriores todavía no leía esta novela, por lo cual, inevitablemente, se repetirán muchas de las caracterizaciones que articulé para aquel modelo. Esto, sin embargo, no tendría por qué constituir un problema puesto que creo que, en realidad, lo encarna muy bien la novela mencionada. Sin embargo, sí es necesario mencionar que este modelo no es un modelo totalizador que pretende abarcar todas las aspiraciones que las mujeres han tenido a lo largo de los siglos y que fue pensado exclusivamente tomando en cuenta las luchas de los colectivos feministas, pues este es un blog académico que fue abierto exclusivamente para hablar de estos temas sin pretender ser excluyente —puesto que hay una cantidad infinita de mujeres que no se sienten representadas por este modelo—. A este respecto, solo podría decirles que este blog es un blog temático y que no tiene por finalidad excluir a nadie.

Y algunas consideraciones en el modelo sí son nuevas y diferentes a las ya estipuladas.

MODELO DE FEMINIDAD ALTERNATIVO CUYA FINALIDAD ÚLTIMA ES LA DEFENSA IRRESTRICTA DE LAS LIBERTADES INDIVIDUALES:
Valores axiológicos, sistema productivo, horizonte histórico, ideales y modelo de consumo que está presente en la novela de la escritora nicaragüense Gioconda Belli.
El modelo de consumo y el sistema productivo son capitalistas.
El modelo de consumo es capitalista y está basado no solo en el trabajo asalariado de los hombres, está basado también en el trabajo de las mujeres y en la inclusión de estas a las fábricas y los lugares de trabajo. Las mujeres compran, compran, compran y ensanchan con sus compras los bolsillos de los oligarcas capitalistas. Su función social se ve uniformizada y masificada a través de las diferentes actividades políticas y comerciales de las que forman parte.
La moral de los seres humanos está basada en el individualismo y aunque la familia todavía es importante, una parte importante de ellas están fragmentadas. Existen familias parentales, monoparentales, consorcios libres, madres solteras en crianza de sus hijos, matrimonios mixtos, el matrimonio homosexual y heterosexual, etcétera.
Hombres y mujeres son iguales ontológicamente y jurídicamente.
Las mujeres juegan un papel fundamental en la economía de un país.
Las mujeres conviven con los hombres de igual a igual y desconfían de ellos. También, les temen. Salvo contadas excepciones, no creen en el amor romántico y lo ven como una forma de sometimiento. El hombre es el enemigo a vencer por antonomasia por el solo hecho de ser hombre. Las mujeres compiten con los hombres y pretenden ser sororas, aunque en alguna parte de los casos, no lo son. [1]
Las mujeres aspiran a la sororidad idealmente, pero todavía no la han alcanzado en la práctica.
Mujeres y hombres no son suplementarios ni complementarios. Son rivales y la existencia de uno garantiza la miseria del otro. Especialmente, esto es cierto en los feminismos más radicales como el que sustentaba Simone de Beauvoir. Por ejemplo, en El segundo sexo, Simone de Beauvoir afirma: “La mujer siempre ha sido, si no la esclava del hombre, al menos su vasalla…” Este tipo de radicalidad también se observa en la obra de Kate Millet, quien afirma: “El hombre creó la imagen de la mujer que todos conocemos, adaptándola a sus necesidades.” [2]
El amor es visto como una actividad espontánea que se ejerce responsablemente con absoluta libertad. El fin último de las mujeres es alcanzar todas sus potencialidades, estudiar, prepararse, tener hijos, formar una familia o permanecer solteras.
Salvo excepciones, las mujeres son tratadas de la misma manera en el ámbito público y en el privado. Sin embargo, el ámbito público de los derechos no garantiza la libertad privada de las mujeres.
Las mujeres aspiran a respetar los derechos de los hombres, pero en los hechos sí están confrontados.
El status jurídico de las mujeres es homogéneo y se han alcanzado libertades civiles en pro de las mujeres como en ninguna otra etapa de la humanidad. Este status jurídico es de carácter público y privado, pero no garantiza el bienestar individual de las mujeres en el ámbito doméstico. El bienestar individual de las mujeres es susceptible de involucionar.
Las mujeres ocasionalmente cometen la pifia de enredarse con hombres que representan bien al clásico hombre de negocios de personalidad psicopática que depreda mujeres, sobre todo cuando estas presentan personalidad narcisista y psicopática. Esto es algo que tiene que discutirse seriamente en el feminismo.
Se acepta con libertad el homosexualismo y otras prácticas sexuales, pero se prohíben el incesto, la pedofilia y prácticas donde en general se atenta contra derechos de terceros.
Se le da demasiada importancia a lo exterior y poca a lo interior.
Idealmente, los colectivos feministas no capitalistas suelen tener muchas reivindicaciones de naturaleza antisistémica pero raramente pasan de las teorizaciones y los buenos deseos. Una reivindicación común a los colectivos feministas, en concreto, es el ecofeminismo, por ejemplo. Otra es la ecocrítica. Vale revisar el trabajo de Joel Posterna en donde se ofrece una lectura ambientalista de la novela teorizada.
Las mujeres tienen acceso irrestricto a la educación y a todos los derechos políticos.
Las mujeres reconocen su status sociojurídico y toman ventaja de él.
Las mujeres pueden continuar luchando indefinidamente por sus derechos civiles. El único tope o límite a este derecho podría ser la multiculturalidad de los seres humanos.
Las mujeres participan activamente en todos los ámbitos de la vida pública y, probablemente, en algunos de ellos estén sobrerrepresentadas.
Modelo de feminidad presente en El País de las Mujeres de Gioconda Belli.

El modelo presentado hasta aquí es un modelo incompleto y al mismo se le pueden quitar o agregar muchísimas cosas.

Finalmente, la construcción del mismo es resultado de la observación, de las diferentes lecturas que hemos realizado a lo largo del semestre y de otras lecturas que he realizado por cuenta propia a lo largo de los años. Además, el modelo es resultado de un ejercicio hermenéutico. Por lo tanto, no pretendo que tenga validez académica fuera del campo de acción para el cual fue creado.

Las mujeres de Un largo silencio como modelos de feminidad

Un largo silencio, Ángeles Caso.

En el presente post, voy a hacer un análisis de los personajes que intervienen en la novela Un largo silencio de la escritora española Ángeles Caso, con el propósito de hacer un breve esbozo del modelo de feminidad que nos ofrece esta escritora por medio de su novela. A este respecto, reutilizaré algunas de las caracterizaciones que elaboré para el modelo de feminidad que nos ofrece Las Manos de Mamá de la escritora mexicana Nellie Campobello, que puede leerse en este post.

  1. Descripción de personajes

María Luisa. Podría decirse que se trata del personaje más importante dentro de la novela. Ello se debe a que María Luisa encarna de manera más prístina el ideal republicano en relación con el resto de personajes. Similarmente, la protagonista muestra una autonomía notable para su época en torno a su cuerpo y una relación particularmente saludable con su propia sexualidad. A este propósito, es importante mencionar que María Luisa es hija de un padre simpatizante del proyecto republicano y que este padre es un hombre idealista del que sus allegados solo hablan bien. Particularmente, les enseñó a sus hijos a confiar a raja tabla en el ser humano y esto lo aprendieron desde muy chicos. María Luisa es una mujer de clase media, trabajadora, independiente, más o menos educada, es casada y no tiene hijos. Además, se ha caracterizado por tener una visión realista de la vida sin por ello renunciar a sus ideales. Es fuerte de personalidad y ha sabido, incluso, guiar a su hermana Feda en los vericuetos que suelen formar parte de las intrincadas relaciones familiares y sentimentales que se subtienden en el contexto de una guerra. María Luisa notablemente, por otra parte, ama a su esposo y espera devotamente a que abandone la cárcel tras cumplir su condena para recobrar su relación. No tuvo empachos para entregar su cuerpo al magistrado de la penitenciaría con tal de lograr que su esposo tuviera una prerrogativa dentro de la cárcel. Esto solo lo pudo lograr gracias a que María Luisa posee un absoluto dominio de sí misma y un completo conocimiento de sus cualidades como persona. Si ella supiera que al entregar su cuerpo pierde lo más valioso que hay de sí misma, habría optado por no tomar esa decisión. Pero ella sabe perfectamente que una mujer es mucho más que su cuerpo y que entregar su cuerpo sexualmente no cambia en nada, nada de lo que es ella en sí misma, ni cambia en ningún sentido la relación con su esposo. Esta es la madera de la que está hecha María Luisa y esta es la razón por la cual tiene un papel tan fundamental, casi protagónico, alrededor de la historia.

Feda. Feda es tal vez el polo opuesto de lo que es María Luisa. Es joven, inexperta, no se conoce a sí misma y su autoestima individual es todavía relativa a sus circunstancias. A pesar de ello, la coyuntura de la guerra ha acelerado en ella todos los procesos de maduración y autocrecimiento y esto ha permitido que en tan solo poquísimos meses logre comprender lo que, de otra manera, le habría tomado comprender muchísimos años más, probablemente. Su relación con Simón ha cambiado sustancialmente su cariz sentimental, su estructura de personalidad probablemente y la correlación que hay entre su fragilidad y su capacidad para amar y apasionarse. Es una mujer joven, casi adolescente, que está despertando al mundo y que tiene la increíble fortuna de tener varias hermanas, una sobrina y una madre maravillosas que la ayudan a moldear su carácter voluntarioso y a dominar sus caprichos. Además, por fortuna, tiene la ventaja de llevarse bien con todos sus familiares y de mantener una relación estrecha con ellos. Feda es, tal vez, la mujer más frágil que aparece en toda la novela en el sentido de que, a pesar de sus muchas fortalezas, sus credenciales no están todavía claras, sobre todo en lo que respecta a su condición de mujer. Feda es esa masa informe que está formándose y cuyas experiencias habrán de delimitar sus alcances de tipo identitario. Lo único que es claro a este respecto es que logró reponerse decorosamente del descalabro con Simón y esto tal vez le provea de suficiente asidero para salir adelante como una mujer autónoma.

Ángeles Caso, Las olvidadas.

Alegría. Alegría es la inscripción que lleva su nombre. Es una mujer sencilla, humilde, orientada, capaz de entender la belleza de la vida en su infinita pequeñez y disfrutarla con todas sus bondades. Es ordenada, idealista, honesta, y es toda responsabilidad. Su mayor tesoro es su hija y simultáneamente, por esta misma razón, es su mayor debilidad. Ha sabido reponerse con notable eficiencia a la pérdida de su marido. A pesar de ser una mujer criada en los valores tradicionales, Alegría tuvo la clarividencia para entender que nada debía supeditarla a un hombre que no la valoraba. En este sentido y a pesar de su sencillez y su falta de militancia, ella encarna una parte medular del ideario feminista: el respeto a sí misma. Ideario que sin duda alguna está templado al calor de los ideales republicanos. Finalmente, al igual que sus hermanas, y su madre, ella cuenta con el respaldo del círculo familiar y esto la empodera. La empodera, tanto como mujer como como madre.

Merceditas. A este respecto no tengo mucho que decir que no coincida con lo que Sarah Leggott nos ofrece como valoración sobre esta niña. Es decir, Merceditas representa el enlace entre la generación destruida por el franquismo y la generación que está por venir, posterior a dicho hecho destructivo. Es la posibilidad de preservar una memoria del dolor y una memoria de la lucha que ejecutaron sus padres. Además, no solo será producto de los dilemas de tipo moral y educacional que sus padres enfrenten al criarla, sino de los modelos de feminidad que su madre, su abuela y su tía instrumenten para ella misma. Algo notable de Merceditas, por cierto, es el profundo lazo de amor que sostenía con su abuelo. Lo cual marca la distancia entre la conceptualización del rol de la mujer que tenía el franquismo y la conceptualización que del rol de la mujer tienen los partidarios de la República.

Letrita. Letrita es la gran matriarca. Es la madre de una generación de mujeres que está perdida y que miran derrumbarse lentamente todos sus sueños. Es la mujer que ha perdido al hombre de su vida. La esposa que debe desplazarse de un lugar de residencia a otro para huir de los horrores de la guerra y del combate. La madre que a pesar de todo debe mantenerse incólume para mantener a flote la dignidad de las hijas. Simultáneamente, materialmente Letrita es una mujer que debe de estar constantemente alerta. Es la mujer que debe resolver cualquier posible contingencia económica. Es quien debe administrar y suministrar la comida. Es quien debe repartir y asignar las tareas domésticas. Es quien debe hacerse cargo de la seguridad del hogar en la ausencia del padre. Es, en resumidas cuentas, esa mujer que guía espiritualmente y materialmente a sus hijas en el contexto de un conflicto armado y cuyas labores son prioritarias para la subsistencia de los hijos y de la familia.

Los libros sobre la guerra civil española. Ediciones Cátedra.

2. Análisis del modelo de feminidad

A partir del análisis del comportamiento y el carácter de las protagonistas, consigno estas líneas como un modelo de feminidad válido para las mujeres que aparecen en esta historia:

Valores axiológicos, sistema productivo, horizonte histórico, ideales y modelo de consumo que está presente en Un largo silencio
A la caída del gobierno republicano, lo que vemos florecer es un capitalismo de estado de corte fascista donde la economía depende directamente de la industria nacional y del trabajo de los trabajadores. Simultáneamente, aún subsisten las economías preindustrializadas en donde el campesino se sostiene a través del trabajo diario, de su mano de obra, del cuidado de la tierra y del intercambio de productos agrícolas y ganaderos con miembros de las comunidades cercanas. El modelo capitalista basado en el consumo aún no está presente.
El modelo de consumo es precapitalista con un sistema productivo capitalista.
La moral de los seres humanos está basada en el cooperativismo y en el colectivismo y opera sobre todo a nivel de la casa familiar. La familia es la institución más importante y la célula de toda sociedad. En este modelo aún no prevalece el individualismo.
La contribución de las mujeres a la economía nacional es vital pero apenas si se reconoce.
La relación jurídica entre hombres y mujeres está en un proceso de transición, aunque ontológicamente hombres y mujeres valen lo mismo.
Aún hacen falta reformas jurídicas que igualitaricen la mujer al hombre.
Hombres y mujeres son complementarios y se ayudan mutuamente a llevar a cabo sus respectivos roles. Esta complementariedad está sin embargo en crisis y pronto veremos una relación entre sexos mucho menos cooperativa.
Las mujeres conviven con los hombres de forma franca, los ven como iguales y no les temen. Las mujeres todavía son románticas y se enamoran de los hombres. El hombre no es el enemigo solo por ser hombre, el hombre es el enemigo solo cuando es opresor. La mujer también puede ser enemigo. El amor romántico todavía no ha sido cuestionado masivamente por el feminismo y modelos convencionales de relación son los que priman entre hombres y mujeres. El feminismo solo existe en embrión entre muy contadas intelectuales, lo cual no significa que no haya mujeres, como María Luisa o Alegría, que no sepan pelear por sus derechos y por su integridad.
En cuanto al amor, estamos posiblemente en un período de transición. Es posible que, por un lado, el amor sea visto como una actividad que convalida a las mujeres en donde el fin último sea casarse, tener hijos y formar una familia. Pero, por el otro, es posible que el amor sea visto como una actividad espontánea que se ejerce responsablemente con absoluta libertad, en donde el fin último de las mujeres sea alcanzar todas sus potencialidades, estudiar, prepararse, tener hijos, formar una familia o permanecer solteras. Este es un período muy interesante para la constitución de los modelos de feminidad, en mi opinión.
Al igual que con el punto anterior, ocurren dos cosas simultáneamente en dos ámbitos paralelos: 1. O bien, el trato a las mujeres es casi el mismo en el ámbito privado o doméstico en relación con el ámbito público o político, al menos en términos estadísticos, lo cual ocurriría en la periferia franquista, 2. O bien, ocurre que el trato a las mujeres es diferente en el ámbito privado o doméstico en relación con el ámbito político o público. Lo cual ocurriría, paulatinamente, en el flanco republicano. En el ámbito público gozarían de muchos más derechos que en el ámbito privado simple y sencillamente porque sus derechos empezarían a aparecer consagrados por la ley. Sin embargo, el ámbito público de los derechos no garantizaría la libertad privada de las mujeres.
El status jurídico de las mujeres no es homogéneo, es variable y está en continua evolución. En algunos casos, incluso, el status jurídico de las mujeres involuciona. Esto es algo que no hay que perder de vista cuando se logre la completa conquista de las libertades civiles para las mujeres a la caída del franquismo: el estatus jurídico de carácter público o privado que opere sobre ellas, no garantizará el bienestar individual de las mujeres en el ámbito doméstico. El bienestar individual de las mujeres es susceptible de involucionar.
La norma sexual que prevalece en estos momentos es la norma heterosexual. Aunque esto no es claro en la novela, todos sabemos que el destino de Lorca durante el franquismo estuvo asociado invariablemente a su condición homosexual, por ejemplo. En este sentido, el modelo de feminidad que nos presenta esta novela es de carácter heterosexual, es monógamo y es no misándrico. Están muy lejos de alcanzarse libertades sexuales para todas las personas.
El modelo de feminidad que ofrece Ángeles Caso en Un largo silencio.

Para finalizar, es conveniente decir que mi modelo de feminidad es discutible y podría ser más interesante si fuese puesto en relación con los modelos de feminidad que nos ofrecen las otras novelas discutidas y, particularmente, con el modelo de feminidad que diseñé para la obra de la escritora mexicana Nellie Campobello.

El artículo 438, resumen

El artículo 438 (1921) es una novela en la que la feminista española Carmen de Burgos se lanza a plasmar cuidadosamente la deplorable situación en la que vivían las mujeres españolas de la época, a causa de la subyacente imposibilidad para disolver el matrimonio. Estas mujeres, si tenían problemas con sus esposos, debían quedarse eternamente a vivir con ellos y aceptar resignadamente su destino. Si los esposos las engañaban, si los esposos las maltrataban, no podían divorciarse de ellos y mucho menos podrían imaginar rehacer su vida con algún otro hombre. A este respecto, el sistema legal y jurídico español contaba con un artículo en su código penal a través del cual los hombres podrían ser exonerados en caso de dar muerte a sus esposas si estas los engañaban. En dicho caso, la pena máxima que el hombre recibiría sería destierro y no perdería ni uno solo de sus privilegios civiles, ni de sus bienes ni, mucho menos, su prestigio al haber cometido tal ilícito. El hombre quedaría incólume de cometer ese crimen. Esto por supuesto incomodó a muchas feministas de la época y, concretamente, sublevó a la feminista española Carmen de Burgos quien se dedicaría a trabajar activamente en contra de ese artículo y en pro de una ley del divorcio. Entre las muchas expresiones de carácter intelectual que la feminista instrumentó para oponerse a esa ley, estuvieron los diferentes ensayos que escribió a la largo de su vida, como es el caso del afamado ensayo, El divorcio en España, en el que combatió frontalmente contra la inexistencia de una ley del divorcio y en pro de la libertad de las mujeres, sin embargo, como quizá con ninguno otro de sus productos culturales, la novela que en esta ocasión comentamos se yergue como una de las producciones más radicales a través de las cuales es posible comprender la injusticia que implicaba la situación jurídica mencionada sin entrar en intríngulis jurídicos demasiado elaborados.

Es decir, por un lado, la inexistencia de una ley del divorcio y, por el otro, la existencia de artículo 438 del código penal español.

Así que, para que esta situación fuera comprensible para todos, la periodista española se dedicó a minuciosamente escribir una novela que, como nos cuenta Anja Louis en su ensayo correspondiente, fuera clara y distinta en cuanto al absurdo que significaba esta situación para las mujeres.

Grosso modo, a fin de resumir, me limitaré a decir que la novela cuenta la historia de María de las Angustias, una mujer de familia rica que se casa con el hombre inadecuado y quien, cuando sus progenitores ya no están junto a ella para administrar sus bienes, tienen que sucumbir a los chantajes del marido quien constantemente le sacaba dinero para irse a parrandear pues esta era la única manera que ella tenía para comprar su libertad. Precisamente debido a cómo estaba configurado el sistema legal español, aun cuando María de las Angustias estuviera en plena posición de sus bienes, no podía administrarlos sin el permiso de su marido debido a que era una mujer casada. Es decir, si Angustias hubiera sido una mujer soltera y sus padres hubiesen muerto, ella no habría tenido que depender de su esposo para controlar sus bienes, sino que, simple y sencillamente, habría dispuesto de ellos.

En este punto, cabe preguntarse si el artículo 438 era una ley creada para defender la hombría de los hombres o si, más bien, era un incentivo para disuadir a las mujeres del matrimonio. La verdad es que, al pensarlo, resulta paradójico que las mujeres, a pesar de eso, aceptaran casarse. Sobre todo, aquellas mujeres que poseían bienes verdaderos y cuantiosos.

El punto es que, regresando a la trama, María de las Angustias se había casado con un hombre de la peor ralea posible y no podía hacer casi nada para remediarlo.. Pero como su vida era tan miserable y tan vacía y ella una mujer joven y hermosa —en la melodramatización que hace la escritora de este personaje —, resulta que María de las Angustias conoce al hombre ideal, se enamora de él y una vez que consolidan una relación de varios años el esposo vuelve de Londres y la asesina. Asesinato que a instancia del artículo 438 nunca es vengado.

Es decir, Angustias muere impunemente y el marido todavía, al final, se queda con los bienes de su esposa, se queda con la niña y se queda con el prestigio que solía tener un hombre de su estilo.

Por supuesto, estoy haciendo una reducción de la novela y, por supuesto, lo que presenta la autora es un caso extremo de la aplicación de esa ley, pero, en cualquier caso, lo que muestra la escritora es que cuando una ley es escrita con injusticia, como ocurre en el caso del artículo comentado, de una u otra manera, invariablemente, la injusticia encuentra su cauce.

Esta es, pues, la temática de esta increíble historia y es, sin lugar a dudas valioso, el poder contar con la historia que Carmen de Burgos confeccionó ya que esto nos permite entender cómo era la vida de las mujeres en España a principios del siglo XX.

Para finalizar, comparto este pequeño fragmento en donde la periodista española medita sobre la cuestión:

“El divorcio es un signo de progreso y está admitido en la mayoría de los países. El divorcio es conveniente á la sociedad y á la moral. Hay religiones que aceptan ó que rechazan el divorcio y esto sólo depende de la conciencia del individuo, sin que interese al legislador. De nuestro plebiscito resulta que la opinión en España es favorable al divorcio, y es indudable que se establecerá entre nosotros como conquista de la civilización.” COLOMBINE

de Burgos, Carmen. El divorcio en España (Spanish Edition) (p. 129). Biblioteca Nacional de España. Kindle Edition.

Y estos dos fragmentos:

(Son cartas que le enviaban sus lectores a su columna periodística en donde se discutía la cuestión del divorcio.)

“El matrimonio es, quizás, el único camino de relativa felicidad que existe en la tierra. Las ventajas de ese estado, ¿quién, si las conoce, dejará de ensalzarlas? Tener siempre á nuestro lado un entendimiento que nos comprenda, un corazón que lata al unísono del nuestro, un amigo desinteresado que participe de nuestras alegías ó que en las Loras de dolor llore con nosotros; hacer de dos vidas una sola vida; luchar juntos en la edad del vigor y de la fuerza; descansar, juntos también, cuando llega la vejez; dormir luego para siempre bajo la misma losa y á la sombra de la misma cruz…”

de Burgos, Carmen. El divorcio en España (Spanish Edition) (p. 78). Biblioteca Nacional de España. Kindle Edition.

“Tampoco estoy conforme con otro parrafito que dice Farinata, que la mujer no puede ser feliz con otro hombre después de haber anulado su matrimonio con el padre de sus hijos. ¿Y por qué? ¡Si desde el momento que se separa de su esposo deja de sufrir! ¿Por qué, si son buenos hijos y en su madre no ven una conducta censurable, la han de despreciar? ¿Y por qué ha de creer la humanidad que con el divorcio encubre hipócritamente la mujer sus vicios? ¿Por qué se ha de censurar que una esposa infeliz desee y haga lo posible por romper cuando pueda el lazo que la une al hombre causa de todos sus infortunios?”

de Burgos, Carmen. El divorcio en España (Spanish Edition) (p. 100). Biblioteca Nacional de España. Kindle Edition.

La compulsión feminista en El eterno femenino de Rosario Castellanos

El Eterno femenino es una obra de teatro que la escritora mexicana Rosario Castellanos concibió con la intención de visibilizar la situación social de las mujeres en México durante la época del setenta.

La obra fue escrita en 1973 y fue publicada cuando la escritora se encontraba adscrita al servicio pleripotencial mexicano, realizando labores como embajadora de Israel. La obra fue escrita como una farsa y consta de tres partes. En la primera de ellas, Lupita, la protagonista principal, se encuentra en un salón belleza a punto de recibir un tratamiento para el pelo, pues está a punto de casarse. Sin embargo, mientras recibe el tratamiento tiene un sueño espeluznante en el que diversas visiones sobre su futuro matrimonio, parecen cernirse como una nube amenazante que se ceba sobre su propia vida de casada. En la segunda parte, Lupita se encuentra repentinamente en el museo de cera y tiene un encuentro inesperado con siete mujeres ilustres de la historia de México, con quienes sostiene una tertulia e intercambia puntos de vista sobre diversos temas. Finalmente, en el último acto Lupita regresa al salón de belleza y en el mismo ocurren una serie de hechos que dan término a su aventura y que terminan por definir sus contornos como representante de la feminidad mexicana.

Por si les interesa, la obra fue editada por el Fondo de Cultura Económica en versión facsimilar y puede leerse con una estupenda presentación a cargo de Raúl Ortiz, o puede similarmente conseguirse en el tomo II de las obras completas de la escritora, también editadas por el fondo.

El Eterno Femenino, Rosario Castellanos. Portada del libro.

Resumida la trama, pasaré a continuación a realizar un breve análisis en el que pretendo destacar el carácter feminista de esta obra de teatro. Para ello, en lugar de analizar a un personaje concreto o la obra en su conjunto, procederé a analizar actitudes específicas de las protagonistas con la intención de poner de relieve este cariz feminista de la obra y, simultáneamente, exponer la crítica social que la escritora mexicana vierte sobre la sociedad mexicana a través de sus personajes. El análisis es breve, pero espero que resulte claro de entender.

La primera actitud a analizar es cuando Lupita se encuentra con su madre, en su departamento, mientras tiene uno de sus sueños en el primer acto y donde la madre la instruye sobre cómo debe ser la actitud de una mujer casada con relación al sexo. A este propósito Lupita le dice a la madre que con relación a su esposo se encuentra feliz, a lo cual la madre contesta:

“Allí está precisamente tu error. Una señora decente no tiene ningún motivo para ser feliz… y si lo tiene, lo disimula. Hay que tener en cuenta que su inocencia ha sido mancillada, su pudor violado. Ave de sacrificio, ella acaba de inmolarse para satisfacer los brutales apetitos de la bestia.”

Y no conforme con esto, la madre más adelante señala:

“… Y no, no me vayas a salir con que te gustó porque voy a pensar que todos los esfuerzos que hice por educarte fueron vanos…”

Con lo que queda claro que para la madre el acto sexual es un acto ilícito del cual la esposa no debe disfrutar y el cual debe ejecutar mecánicamente, por obligación, de la misma manera que se cepilla los dientes todas las mañanas como parte del mantenimiento bucal.

A este respecto esta crítica es interesante porque coincide con una de las críticas más habituales del feminismo clásico. Es decir, aquella en la que se cuestiona la represión sexual de la que la mujer ha sido objeto tradicionalmente y en donde se le reduce a un ser biológico que debe parir hijos despiadadamente o a un simple autómata que debe saciar las apetencias del esposo. Esta crítica, por supuesto, puede parecer trivial en nuestros días, sin embargo, tal y como lo expone Castellanos en su obra, es una crítica que desafía los modelos de pensar más arraigados y más tradicionales de aquella época. En verdad, el acto sexual era considerado pecaminoso. Y sobre esta cuestión hay literatura abundante al respecto. Léase, por ejemplo, lo que sobre el particular afirma Kate Miller en su obra Política sexual:

“La impureza atribuida a las funciones sexuales femeninas nace de una aversión universal y profundamente enraizada, que se manifiesta en la literatura, la mitología y la vida primitiva y civilizada.”1

O, más adelante, donde habla acerca del valor ritual que se da a la virginidad y de las finalidades que esta cumple sociológicamente:

“El temor a la desfloración parece derivar del miedo que inspira la sexualidad desconocida de la mujer. Aun cuando todo el dolor físico (acrecentado por la angustia corporal y mental que instigan la mayoría de las sociedades) recae necesariamente sobre la mujer, el interés social, que sirve de base a los ritos y costumbres patriarcales, defiende exclusivamente el derecho de propiedad, el prestigio y (entre los primitivos) el riesgo del varón.”2

Política sexual, Kate Millett. Edición original en inglés. Wikipedia.

Es decir, la pureza sexual de la mujer cumple una función social en las instituciones sociales que hemos establecido de hace siglos y de allí que prevalezca la idea según la cual la mujer debe permanecer indiferente al acto sexual. Pues el acto sexual tiene una sola misión y una sola finalidad: preservar la familia tradicional y asegurar la perpetuación de la especie. Como esta y otras teóricas han discutido y como, de hecho, es fácil prever, la libertad sexual de la mujer, por lo tanto, pondría en riesgo dichas finalidades.3

El segundo sexo, Simone de Beauvoir. Ediciones Cátedra.

Relacionado con este mismo asunto, la filósofa francesa, Simone de Beauvoir, afirma en su obra clásica El segundo sexo:

“La civilización patriarcal ha condenado a la mujer a la castidad; se reconoce de forma más o menos abierto el derecho del varón a saciar sus deseos sexuales, mientras que la mujer está confinada en el matrimonio: para ella, el acto carnal, si no está santificado por la ley, por el sacramento, es una falta, una caída, una derrota, una debilidad…”4

Ahora bien, no es gratuito en ningún modo que la escritora mexicana haga eco de estos planteamientos en su obra de teatro puesto que es un hecho conocido de todos que la escritora siguió a estas pensadoras feministas y peroró sobre estos temas a lo largo de su obra, tal y como puede apreciarse a plenitud en su ensayo Mujer que sabe latín, en donde habla en abundancia sobre estas problemáticas y dedica ensayos puntuales a las distintas pensadoras.

Es decir, en esta escena Rosario Castellanos hace eco, de facto, de preocupaciones sociológicas reales sobre el status de la mujer, que se tenían en la época y ridiculiza y pone en cuestionamiento la actitud moralina con la que se concibe la libertad sexual de las mujeres. Es una crítica importante y da muestras del carácter feminista de la obra. A la par que muestra la capacidad de la escritora para trasladar al ámbito literario, a través de la sátira, una crítica de carácter teórico que, en este caso, se torna más asimilable a la comprensión de la audiencia. Sin embargo, no es esta la única razón por la que esta crítica es importante y por la que el valor analítico de esta pieza de teatro es tan original en nuestros días.

Lo que yo sostengo es que Rosario Castellanos pone en circulación, a través de esta escena, una idea importante que ha sido escasamente discutida en el ideario feminista, a saber: que son las mujeres quienes inculcan a los hijos los esquemas de la sociedad tradicional y quienes transmiten la idea de que esa sociedad debe permanecer inamovible a través del establecimiento de roles. Roles que, en lo que respecta a las mujeres, suelen ser, la mayoría de las veces, represivos e inoperantes.

A juzgar por el tono de la obra, cabe pensar que lo que buscaba la escritora era la educación y que lo que deseaba era que a partir de este tipo de situaciones las mujeres fueran conscientes de su papel transformador en la institución de una sociedad más libre. Pero, también, que ejercieran la autocrítica. La sátira y la exageración no son gratuitas a este respecto, pues es precisamente la existencia de situaciones absurdas lo que permite a las personas reparar en aquellas cuestiones que merecen repensarse. Y, sobre todo, es a través del absurdo como pensamos mejor nuestra miseria. Aquí, me parece, hay un importante ejercicio crítico por parte de la escritora. Un ejercicio que no debiera desecharse.

A continuación, procedo a analizar estas simples palabras, o esta simple frase, que parece estar presente en cada una de las protagonistas que participan en el museo de cera, quienes, como ya se mencionó, representan a figuras históricas de la vida pública de México. La frase es:

“Desde hace siglos he soñado con alguien a quien contarle la verdadera historia…”

La importancia de esta frase radica en que constituye la primera oración que las protagonistas profieren al comenzar a narrar su historia.

Una frase que, en este caso, es dicha por Eva antes de proseguir a contar su pasado a Lupita; es decir, esta frase es pronunciada por cada una de las figuras del museo de cera al instante de salir al escenario.

Y que en Sor Juana se lee: “…nos hicieron pasar baja las horcas caudinas de una versión estereotipada y oficial.”

O en Carlota: “¡Representación! La ilusión de mi vida.” Sabiendo que lo que se ha contado de su vida es una representación de la misma y no la vida que vivió tal y como esta ocurrió.

O en Rosario de la Peña: “Eso dice la leyenda. Pero, como todas las leyendas, miente. Lo que yo voy a contarles es la verdad.”

O Malinche: “Exactamente lo mismo que decían los ideólogos de Cortés”, quejándose de las versiones posteriores que se han dado sobre Cortés y que en algún modo configuran la verdad histórica.

O Josefa Ortiz de Domínguez: “Ya entenderás. Ya estás en las vísperas de entender”, refiriendo con ello a que están a punto de conocer su verdadera historia pues está a punto de contarla.

O la Adelita: “Y a mucha honra. De la Adelita se sabe que hasta el propio coronel la respetaba”,5 aludiendo con ellos a los diferentes mitos que se cuentan sobre su persona.

Es decir, en cada una de estas interlocuciones se lee un anhelo de verdad por parte de las protagonistas. Un deseo de que sus historias sean contadas al margen de toda mitificación, tal y como ocurrieron, y, más importante, un deseo y la preocupación por que sus historias salgan a la luz sin que ellas mismas sean difamadas. Esta preocupación, me parece, expresa una preocupación central que yacía al interior de las especulaciones que la escritora albergaba y me parece claro que Rosario Castellanos quería reivindicar a cada una de estas protagonistas, contando su historia en voz de las mismas, permitiéndoles que volvieran a resignificar sus historias, que las resemantizaran, que las contaran como la historia tradicional no las ha querido significar, puesto que la historia tradicional, se sospecha, coloca un prestigio sobre las cosas para que favorezcan su versión de los hechos. Unos hechos que, para Rosario Castellanos, no siempre se corresponden con la realidad.6

Finalmente, no debe perderse de vista que junto a este afán de verdad que se aprecia en cada uno de las protagonistas respecto a sus historias, la escritora las hace hablar como dueñas y señoras de sus vidas, empoderándolas y dándoles un valor que creía la escritora, perdido hasta el momento. O, en otras palabras, uno que no se les había brindado con suficiencia. Es decir, Rosario Castellanos, como feminista, solía pensar que las acciones de las mujeres habían sido normalmente infravaloradas a lo largo de la tradición occidental y consideraba que uno de los imperativos del feminismo consistía precisamente en restituir a cada una de estas mujeres olvidadas de su prestigio perdido. La creencia no solo aparece en esta obra de teatro, o en Mujer que sabe latín, la creencia es concomitante a lo largo de toda la obra de la escritora y puede apreciarse incluso en sus poemas.

Un poema ilustrativo a este respecto es Meditación en el umbral, poema clásico de la querella feminista.

Hasta el momento hemos analizado solamente algunas actitudes y palabras de las protagonistas. Empero, podríamos dedicar páginas y páginas enteras a analizar cada una de las facetas de una obra que es rica en personajes y situaciones vitales, y en la que cada una de las palabras que allí aparecen, parecen no aparecer de forma gratuita. En este punto, lo que recomiendo al lector es que tomen la obra de Rosarios Castellanos y la lean. Lean lo que esta mujer escribió y pongan a cada una de las protagonistas que allí aparecen, y la crítica que allí formula, en su verdadera significación histórica. Ese sería mi consejo.

Para finalizar, les recomiendo este vídeo que realiza zarape films sobre la vida personal de la artista: enlace.

NOTAS

[1] Kate, Millett. “Política sexual.” Cátedra, Universidad de Valencia (1995). P. 106.

[2] Íbid. P. 108.

[3] Aquí hay que mencionar, siendo justos, que los varones han tenido que realizar otro cúmulo de sacrificios igual de titánicos para sostener este sistema de cosas.

[4] De Beauvoir, Simone. “El segundo sexo” Universidad de Valencia: Catedra (2014). P. 482.

[5] Todas y cada una de las frases que se utilizaron para el post, que pertenecen al libro El Eterno femenino, fueron tomadas de esta ficha: Castellanos, Rosario. “El Eterno femenino” Fondo de Cultura Económica (2020). Págs. 74, 87, 93, 109, 121 y 128.

[6] En los primeros párrafos de Mujer que sabe latín, la ensayista afirma: «A lo largo de la historia (la historia es el archivo de los hechos cumplidos por el hombre, y todo lo que queda fuera de él pertenece al reino de la conjetura, de la fábula, de la leyenda, de la mentira) la mujer ha sido, más que un fenómeno de la naturaleza, más que un componente de la sociedad, más que una criatura humana, un mito». Cfr. Castellanos, Rosario. «Mujer que sabe latín» Fondo de Cultura Económica (2004). P. 9.

Modelos de feminidad en pugna en Las Manos de Mamá de Nellie Campobello

Tabla resumen sobre los modelos de feminidad en pugna en Las manos de Mamá de Nellie Campobello: el modelo decimonónico de carácter romántico que opera en una sociedad preindustrial versus el modelo en una sociedad industrializada en la que la familia ya no es la célula de toda sociedad, impera el individualismo y se pondera sobre todas las cosas la institución de las libertades individuales

Witches going to their Sabbath, Luis Ricardo Falero.

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«All contemporary ‘developed’ societies, including ‘socialists’ ones, depend on the unpaid labour of women for domestic services and child-rearing. The services are furnished within the framework of a particular relationship to an individual (the husband). They are from the realm of exchange and consequently have no value. They are unpaid. Whatever women receive in return is independent of the work which they perform because it is not handed out in exchange for that work (i.e. as a wage to which their work entitles them), but rather as a gift. The husband’s only obligation, which is obviously in his own interest, is to provide for his wife’s basics needs, in other words, he maintains her labour power.»

—Christine Delphy, The invisible enemy in ‘A materialist analysis of women oppression’.

Esbozos para un posible ensayo sobre Las Manos de Mamá de Nellie Campobello

En las siguientes líneas se presenta un esbozo para lo que podría ser un ensayo sobre Las Manos de Mamá de la escritora mexicana Nellie Campobello. El esbozo es incompleto y requiere de mayor trabajo por parte de la autora.

En primer lugar, el contenido de este posible ensayo.

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