“Si hay alguien tan vanidoso como para estar contento con el adiestramiento tipo primate que prevalece en nuestros días, y desea que sus hijas sean vestidas por fuera como muñecas en lugar de engalanadas interiormente con el conocimiento, dejadle hacer; pero después que no se queje si estas marionetas se casan con bufones y engendran y crían una generación de baduinos, más parecidos a los primates y a los caballitos de feria que a los humanos. No tengo palabras para denunciar la bárbara grosería que significa tolerar que una parte —casi iba a decir la mejor parte— de los seres humanos quede reducida a la condición de bestias.”

—Batshua Makin, feminista británica (1600 – 1675), en La teología feminista en la historia, Teresa Forcades