«All contemporary ‘developed’ societies, including ‘socialists’ ones, depend on the unpaid labour of women for domestic services and child-rearing. The services are furnished within the framework of a particular relationship to an individual (the husband). They are from the realm of exchange and consequently have no value. They are unpaid. Whatever women receive in return is independent of the work which they perform because it is not handed out in exchange for that work (i.e. as a wage to which their work entitles them), but rather as a gift. The husband’s only obligation, which is obviously in his own interest, is to provide for his wife’s basics needs, in other words, he maintains her labour power.»

—Christine Delphy, The invisible enemy in ‘A materialist analysis of women oppression’.

Los únicos que todavía creen en el mundo son los artistas—la duración de la obra de arte refleja el carácter verdadero del mundo. No pueden permitirse la alienación del mundo. El peligro es arrastrarlos a la descolocación, o sea desertizar los oasis. Por otra parte, el solo hecho del arte muestra que el hombre es lo único que ha quedado intacto. De no ser así, no tendríamos ningún arte, solamente kitsch.

Hannah Arendt, ¿Qué es Política?

Reflexionando en voz alta mis propias posiciones feministas

A raíz de la clase pasada, estuve reflexionando acerca del feminismo y del hecho que yo misma no sea feminista, así que, a continuación, comparto un poco de dichas cavilaciones:

Pienso que la razón principal para no serlo es porque no veo que el feminismo ofrezca alternativas reales para la opresión de las mujeres, por un lado, y, por el otro, porque creo que, en verdad, el feminismo ofrece vías de alienación que fortalecen la cultura patriarcal de la que tanto hablan. Aunque el patriarcal lo pongo entre comillas, ya que como he explicado me parece que este es un término impreciso.

Por otra parte, entiendo que el feminismo pegue más fuerte en lugares como Estados Unidos que en lugares como México. Esto se debe a dos hechos sencillos, materialmente nosotros estamos más oprimidos que ellos. Pero ideológicamente, los estadounidenses lo están más que nosotros. De esta manera, algo tan simple y racional como el feminismo, en los grupos conservadores les puede llegar a parecer algo extremadamente diabólico. Mientras que, a nosotros, los mexicanos, que conocemos la pobreza material y, por ende, conocemos más de cerca los medios de alienación, se nos haga algo tan light. Y tan poco radical. Exceptuando, claro, a las clases medias mexicanas, quienes suscriben el tema y combaten en él fervientemente.

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Adenda al post anterior sobre Nellie Campobello

En el post pasado hablé acerca de la moral considerada desde un punto de vista axiológico. El término puede parecer redundante o gratuito. Sin embargo, el mismo tiene una función precisa en el ámbito de la teoría de los valores y es usado con diversos fines; para una mejor comprensión del mismo, me permito remitir al Nicola Abbagnano de filosofía.

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La puerilidad de todo, nota suelta

El mundo se vuelve cambiante e irrelevante desde el momento mismo en que necesitamos escribir cosas sobre él, construir relatos para dar cientificidad a los hechos, para volverlos tangibles y fiables como si el solo hecho de su existencia no revelara su necesidad. Ahora bien, esto en ciencia es plausible, pero en literatura se vuelve odioso. Así que, cuanto más escriba una persona para explicar algo, más tedioso se vuelve su relato y más vacuo. Su puerilidad está constituida desde el momento mismo en que se le empieza a nombrarse. La aridez de las Humanidades radica en esa necesidad monstruosa de equipararlas con las ciencias, de sistematizarlas y darles un lugar unívoco, pero esa obstinación, lejos de volverlas atractivas, las vuelve irrecuperables, las aleja para siempre de sí mismas y de su esencia primordial. No obstante, estamos condenados, por la anemia de la época, en continuar con esta perorata infernal. Cuanto más una persona se obstina por explicar algo, más irrelevante se vuelve y, en este mundo de locos, pierde credibilidad. La poesía sería honorable si no se publicase, si alguien guardase en un cajón toda su prosa y toda su lírica y se descubriera cientos de años después, por serendipia, o por cualquier otro evento similar, que esa persona era un Cervantes al que nunca le interesó figurar en la plana de luminarias y best-sellers. ¿Estoy resentida por eso con Benedetti o con Sabines, o con mis más estimados poetas? En lo absoluto, sobre todo porque mis poetas favoritos no escribieron en esta época en que se ha puerilizado y mercantilizado todo. Ellos escribieron en una época en la que era casi un gesto provinciano publicar y tenía, de hecho, una utilidad práctica; buscaba informar a los hombres o llevarlos al desvarío, pero no buscaba un escaparate en instagram, followers, o la desprestigiada fama de los influencers. Por eso, queridos lectores, no prostituyan sus letras ni prostituyan sus ideas, es mejor que los plagien y que pasen completamente desapercibidos por la vorágine de la época, que ser recordados entre la inmunda turba de escritores plagiarios. Incluso, es mejor que con sus textos se construyan relatos falsos, o apócrifos, para atribuírselos a inexistentes intelectuales para propulsar una ideología, que ser recordados por la historia.

La ciencia al servicio de la ideología, una reflexión de Helen E. Longino

The prospect of a value-laden science is, for many, the prospect of a science whose results are continually in contestation. For others it is the more frightening prospect of a science continually at mercy of dominant interests, a science that, under the guise of neutrality, helps to create a world to help those interests.

Science as Social Knowledge, Helen E. Longino, Princeton University Press.