La compulsión feminista en El eterno femenino de Rosario Castellanos

El Eterno femenino es una obra de teatro que la escritora mexicana Rosario Castellanos concibió con la intención de visibilizar la situación social de las mujeres en México durante la época del setenta.

La obra fue escrita en 1973 y fue publicada cuando la escritora se encontraba adscrita al servicio pleripotencial mexicano, realizando labores como embajadora de Israel. La obra fue escrita como una farsa y consta de tres partes. En la primera de ellas, Lupita, la protagonista principal, se encuentra en un salón belleza a punto de recibir un tratamiento para el pelo, pues está a punto de casarse. Sin embargo, mientras recibe el tratamiento tiene un sueño espeluznante en el que diversas visiones sobre su futuro matrimonio, parecen cernirse como una nube amenazante que se ceba sobre su propia vida de casada. En la segunda parte, Lupita se encuentra repentinamente en el museo de cera y tiene un encuentro inesperado con siete mujeres ilustres de la historia de México, con quienes sostiene una tertulia e intercambia puntos de vista sobre diversos temas. Finalmente, en el último acto Lupita regresa al salón de belleza y en el mismo ocurren una serie de hechos que dan término a su aventura y que terminan por definir sus contornos como representante de la feminidad mexicana.

Por si les interesa, la obra fue editada por el Fondo de Cultura Económica en versión facsimilar y puede leerse con una estupenda presentación a cargo de Raúl Ortiz, o puede similarmente conseguirse en el tomo II de las obras completas de la escritora, también editadas por el fondo.

El Eterno Femenino, Rosario Castellanos. Portada del libro.

Resumida la trama, pasaré a continuación a realizar un breve análisis en el que pretendo destacar el carácter feminista de esta obra de teatro. Para ello, en lugar de analizar a un personaje concreto o la obra en su conjunto, procederé a analizar actitudes específicas de las protagonistas con la intención de poner de relieve este cariz feminista de la obra y, simultáneamente, exponer la crítica social que la escritora mexicana vierte sobre la sociedad mexicana a través de sus personajes. El análisis es breve, pero espero que resulte claro de entender.

La primera actitud a analizar es cuando Lupita se encuentra con su madre, en su departamento, mientras tiene uno de sus sueños en el primer acto y donde la madre la instruye sobre cómo debe ser la actitud de una mujer casada con relación al sexo. A este propósito Lupita le dice a la madre que con relación a su esposo se encuentra feliz, a lo cual la madre contesta:

“Allí está precisamente tu error. Una señora decente no tiene ningún motivo para ser feliz… y si lo tiene, lo disimula. Hay que tener en cuenta que su inocencia ha sido mancillada, su pudor violado. Ave de sacrificio, ella acaba de inmolarse para satisfacer los brutales apetitos de la bestia.”

Y no conforme con esto, la madre más adelante señala:

“… Y no, no me vayas a salir con que te gustó porque voy a pensar que todos los esfuerzos que hice por educarte fueron vanos…”

Con lo que queda claro que para la madre el acto sexual es un acto ilícito del cual la esposa no debe disfrutar y el cual debe ejecutar mecánicamente, por obligación, de la misma manera que se cepilla los dientes todas las mañanas como parte del mantenimiento bucal.

A este respecto esta crítica es interesante porque coincide con una de las críticas más habituales del feminismo clásico. Es decir, aquella en la que se cuestiona la represión sexual de la que la mujer ha sido objeto tradicionalmente y en donde se le reduce a un ser biológico que debe parir hijos despiadadamente o a un simple autómata que debe saciar las apetencias del esposo. Esta crítica, por supuesto, puede parecer trivial en nuestros días, sin embargo, tal y como lo expone Castellanos en su obra, es una crítica que desafía los modelos de pensar más arraigados y más tradicionales de aquella época. En verdad, el acto sexual era considerado pecaminoso. Y sobre esta cuestión hay literatura abundante al respecto. Léase, por ejemplo, lo que sobre el particular afirma Kate Miller en su obra Política sexual:

“La impureza atribuida a las funciones sexuales femeninas nace de una aversión universal y profundamente enraizada, que se manifiesta en la literatura, la mitología y la vida primitiva y civilizada.”1

O, más adelante, donde habla acerca del valor ritual que se da a la virginidad y de las finalidades que esta cumple sociológicamente:

“El temor a la desfloración parece derivar del miedo que inspira la sexualidad desconocida de la mujer. Aun cuando todo el dolor físico (acrecentado por la angustia corporal y mental que instigan la mayoría de las sociedades) recae necesariamente sobre la mujer, el interés social, que sirve de base a los ritos y costumbres patriarcales, defiende exclusivamente el derecho de propiedad, el prestigio y (entre los primitivos) el riesgo del varón.”2

Política sexual, Kate Millett. Edición original en inglés. Wikipedia.

Es decir, la pureza sexual de la mujer cumple una función social en las instituciones sociales que hemos establecido de hace siglos y de allí que prevalezca la idea según la cual la mujer debe permanecer indiferente al acto sexual. Pues el acto sexual tiene una sola misión y una sola finalidad: preservar la familia tradicional y asegurar la perpetuación de la especie. Como esta y otras teóricas han discutido y como, de hecho, es fácil prever, la libertad sexual de la mujer, por lo tanto, pondría en riesgo dichas finalidades.3

El segundo sexo, Simone de Beauvoir. Ediciones Cátedra.

Relacionado con este mismo asunto, la filósofa francesa, Simone de Beauvoir, afirma en su obra clásica El segundo sexo:

“La civilización patriarcal ha condenado a la mujer a la castidad; se reconoce de forma más o menos abierto el derecho del varón a saciar sus deseos sexuales, mientras que la mujer está confinada en el matrimonio: para ella, el acto carnal, si no está santificado por la ley, por el sacramento, es una falta, una caída, una derrota, una debilidad…”4

Ahora bien, no es gratuito en ningún modo que la escritora mexicana haga eco de estos planteamientos en su obra de teatro puesto que es un hecho conocido de todos que la escritora siguió a estas pensadoras feministas y peroró sobre estos temas a lo largo de su obra, tal y como puede apreciarse a plenitud en su ensayo Mujer que sabe latín, en donde habla en abundancia sobre estas problemáticas y dedica ensayos puntuales a las distintas pensadoras.

Es decir, en esta escena Rosario Castellanos hace eco, de facto, de preocupaciones sociológicas reales sobre el status de la mujer, que se tenían en la época y ridiculiza y pone en cuestionamiento la actitud moralina con la que se concibe la libertad sexual de las mujeres. Es una crítica importante y da muestras del carácter feminista de la obra. A la par que muestra la capacidad de la escritora para trasladar al ámbito literario, a través de la sátira, una crítica de carácter teórico que, en este caso, se torna más asimilable a la comprensión de la audiencia. Sin embargo, no es esta la única razón por la que esta crítica es importante y por la que el valor analítico de esta pieza de teatro es tan original en nuestros días.

Lo que yo sostengo es que Rosario Castellanos pone en circulación, a través de esta escena, una idea importante que ha sido escasamente discutida en el ideario feminista, a saber: que son las mujeres quienes inculcan a los hijos los esquemas de la sociedad tradicional y quienes transmiten la idea de que esa sociedad debe permanecer inamovible a través del establecimiento de roles. Roles que, en lo que respecta a las mujeres, suelen ser, la mayoría de las veces, represivos e inoperantes.

A juzgar por el tono de la obra, cabe pensar que lo que buscaba la escritora era la educación y que lo que deseaba era que a partir de este tipo de situaciones las mujeres fueran conscientes de su papel transformador en la institución de una sociedad más libre. Pero, también, que ejercieran la autocrítica. La sátira y la exageración no son gratuitas a este respecto, pues es precisamente la existencia de situaciones absurdas lo que permite a las personas reparar en aquellas cuestiones que merecen repensarse. Y, sobre todo, es a través del absurdo como pensamos mejor nuestra miseria. Aquí, me parece, hay un importante ejercicio crítico por parte de la escritora. Un ejercicio que no debiera desecharse.

A continuación, procedo a analizar estas simples palabras, o esta simple frase, que parece estar presente en cada una de las protagonistas que participan en el museo de cera, quienes, como ya se mencionó, representan a figuras históricas de la vida pública de México. La frase es:

“Desde hace siglos he soñado con alguien a quien contarle la verdadera historia…”

La importancia de esta frase radica en que constituye la primera oración que las protagonistas profieren al comenzar a narrar su historia.

Una frase que, en este caso, es dicha por Eva antes de proseguir a contar su pasado a Lupita; es decir, esta frase es pronunciada por cada una de las figuras del museo de cera al instante de salir al escenario.

Y que en Sor Juana se lee: “…nos hicieron pasar baja las horcas caudinas de una versión estereotipada y oficial.”

O en Carlota: “¡Representación! La ilusión de mi vida.” Sabiendo que lo que se ha contado de su vida es una representación de la misma y no la vida que vivió tal y como esta ocurrió.

O en Rosario de la Peña: “Eso dice la leyenda. Pero, como todas las leyendas, miente. Lo que yo voy a contarles es la verdad.”

O Malinche: “Exactamente lo mismo que decían los ideólogos de Cortés”, quejándose de las versiones posteriores que se han dado sobre Cortés y que en algún modo configuran la verdad histórica.

O Josefa Ortiz de Domínguez: “Ya entenderás. Ya estás en las vísperas de entender”, refiriendo con ello a que están a punto de conocer su verdadera historia pues está a punto de contarla.

O la Adelita: “Y a mucha honra. De la Adelita se sabe que hasta el propio coronel la respetaba”,5 aludiendo con ellos a los diferentes mitos que se cuentan sobre su persona.

Es decir, en cada una de estas interlocuciones se lee un anhelo de verdad por parte de las protagonistas. Un deseo de que sus historias sean contadas al margen de toda mitificación, tal y como ocurrieron, y, más importante, un deseo y la preocupación por que sus historias salgan a la luz sin que ellas mismas sean difamadas. Esta preocupación, me parece, expresa una preocupación central que yacía al interior de las especulaciones que la escritora albergaba y me parece claro que Rosario Castellanos quería reivindicar a cada una de estas protagonistas, contando su historia en voz de las mismas, permitiéndoles que volvieran a resignificar sus historias, que las resemantizaran, que las contaran como la historia tradicional no las ha querido significar, puesto que la historia tradicional, se sospecha, coloca un prestigio sobre las cosas para que favorezcan su versión de los hechos. Unos hechos que, para Rosario Castellanos, no siempre se corresponden con la realidad.6

Finalmente, no debe perderse de vista que junto a este afán de verdad que se aprecia en cada uno de las protagonistas respecto a sus historias, la escritora las hace hablar como dueñas y señoras de sus vidas, empoderándolas y dándoles un valor que creía la escritora, perdido hasta el momento. O, en otras palabras, uno que no se les había brindado con suficiencia. Es decir, Rosario Castellanos, como feminista, solía pensar que las acciones de las mujeres habían sido normalmente infravaloradas a lo largo de la tradición occidental y consideraba que uno de los imperativos del feminismo consistía precisamente en restituir a cada una de estas mujeres olvidadas de su prestigio perdido. La creencia no solo aparece en esta obra de teatro, o en Mujer que sabe latín, la creencia es concomitante a lo largo de toda la obra de la escritora y puede apreciarse incluso en sus poemas.

Un poema ilustrativo a este respecto es Meditación en el umbral, poema clásico de la querella feminista.

Hasta el momento hemos analizado solamente algunas actitudes y palabras de las protagonistas. Empero, podríamos dedicar páginas y páginas enteras a analizar cada una de las facetas de una obra que es rica en personajes y situaciones vitales, y en la que cada una de las palabras que allí aparecen, parecen no aparecer de forma gratuita. En este punto, lo que recomiendo al lector es que tomen la obra de Rosarios Castellanos y la lean. Lean lo que esta mujer escribió y pongan a cada una de las protagonistas que allí aparecen, y la crítica que allí formula, en su verdadera significación histórica. Ese sería mi consejo.

Para finalizar, les recomiendo este vídeo que realiza zarape films sobre la vida personal de la artista: enlace.

NOTAS

[1] Kate, Millett. “Política sexual.” Cátedra, Universidad de Valencia (1995). P. 106.

[2] Íbid. P. 108.

[3] Aquí hay que mencionar, siendo justos, que los varones han tenido que realizar otro cúmulo de sacrificios igual de titánicos para sostener este sistema de cosas.

[4] De Beauvoir, Simone. “El segundo sexo” Universidad de Valencia: Catedra (2014). P. 482.

[5] Todas y cada una de las frases que se utilizaron para el post, que pertenecen al libro El Eterno femenino, fueron tomadas de esta ficha: Castellanos, Rosario. “El Eterno femenino” Fondo de Cultura Económica (2020). Págs. 74, 87, 93, 109, 121 y 128.

[6] En los primeros párrafos de Mujer que sabe latín, la ensayista afirma: «A lo largo de la historia (la historia es el archivo de los hechos cumplidos por el hombre, y todo lo que queda fuera de él pertenece al reino de la conjetura, de la fábula, de la leyenda, de la mentira) la mujer ha sido, más que un fenómeno de la naturaleza, más que un componente de la sociedad, más que una criatura humana, un mito». Cfr. Castellanos, Rosario. «Mujer que sabe latín» Fondo de Cultura Económica (2004). P. 9.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: