Reflexionando en voz alta mis propias posiciones feministas

A raíz de la clase pasada, estuve reflexionando acerca del feminismo y del hecho que yo misma no sea feminista, así que, a continuación, comparto un poco de dichas cavilaciones:

Pienso que la razón principal para no serlo es porque no veo que el feminismo ofrezca alternativas reales para la opresión de las mujeres, por un lado, y, por el otro, porque creo que, en verdad, el feminismo ofrece vías de alienación que fortalecen la cultura patriarcal de la que tanto hablan. Aunque el patriarcal lo pongo entre comillas, ya que como he explicado me parece que este es un término impreciso.

Por otra parte, entiendo que el feminismo pegue más fuerte en lugares como Estados Unidos que en lugares como México. Esto se debe a dos hechos sencillos, materialmente nosotros estamos más oprimidos que ellos. Pero ideológicamente, los estadounidenses lo están más que nosotros. De esta manera, algo tan simple y racional como el feminismo, en los grupos conservadores les puede llegar a parecer algo extremadamente diabólico. Mientras que, a nosotros, los mexicanos, que conocemos la pobreza material y, por ende, conocemos más de cerca los medios de alienación, se nos haga algo tan light. Y tan poco radical. Exceptuando, claro, a las clases medias mexicanas, quienes suscriben el tema y combaten en él fervientemente.

Por otro parte, el feminismo me parece que es una herramienta ideológica que se politiza y se convierte en un arma instrumental que puede llegar a ser extremadamente peligrosa y, lejos de favorecer a quienes supuestamente busca favorecer, en realidad, parece perjudicarlos.

En México, por ejemplo, el feminismo se está utilizando para golpetear al gobierno de turno, lo cual, más allá de hacerle la malobra a un gobierno democráticamente elegido, en realidad, desestabiliza al país y crea un clima de incertidumbre. Un clima de incertidumbre que, por otra parte, no se merece ni el gobierno mexicano ni la sociedad misma.

Los gobiernos más violentos que hemos tenido en México han sido los gobiernos de la derecha, gobiernos que entre otras cosas convalidaron la muerte de mujeres como Ernestina Ascencio. Pero, en ese entonces, la derecha no dijo nada. Hizo mutis al respecto. ¿Por qué? Porque el gobierno que convalidó esto era de derecha. Sin embargo, ahora la derecha se dedica a censurar al gobierno actual valiéndose del feminismo. Y esto es hipócrita e inmoral. Por dejar de lado la personal persecución que he padecido por parte de estos grupos.

Finalmente, mi concepción del hombre y, en general, de la existencia choca frontalmente con muchas de las ideas que propone el feminismo de cuarta ola y, en verdad, me insta a rechazarlo. Por mi formación en México, mis aspiraciones son las de una conciencia humanista que busca acercar más que separar y, desafortunadamente, la manera en que el feminismo se presenta a nivel mediático a través de las redes sociales y otros lugares parecidos, lo torna en una ideología bastante opresiva que busca la polémica y nos polariza.

Por supuesto, se me podría objetar que los humanos en general tendemos a polarizarnos y que en esto no tiene nada que ver el feminismo. Sin embargo, si se revisan cuidadosamente sus planteamientos, el hecho es que sí propone algunas categorías de análisis que, en tanto categorías de estudio me parecen válidas como criterios valorativos, pero ya no tan válidas en el campo de la ética normativa.

Es decir, al valorar al mundo descubrimos que los seres humanos estamos determinados entre otras cosas por la biología y que, esa biología refleja en nuestros usos culturales maneras que no siempre son las más óptimas.

No veo a este respecto que sea esencialmente malo que la cultura esté determinada biológicamente, ya que creo profundamente en la primacía de nuestras necesidades vitales sobre cualquier otro aspecto de nuestras vidas, sin embargo, admito que muchas veces normas que tienen su origen en una necesidad material o biológica, terminan convirtiéndose en reglas injustas que oprimen a las personas.

Sin embargo, pregunto honestamente, ¿todos nuestros problemas en verdad se derivan de una interpretación reductivista de la biología? ¿Es el macho patriarcal, en tanto sujeto aislado, el responsable de todas las asimetrías que vivimos socialmente? Y más aún, la cultura patriarcal, ¿en verdad es lo que nos presentan las feministas? Más incisivamente, ¿es el capitalismo una cultura patriarcal? O, dicho de otro modo, ¿en verdad el patriarcado se asimila biunívocamente con el capitalismo? Yo digo que no, y espero tener más tiempo para argumentar mi respuesta posteriormente.

Por lo pronto, concluyo afirmando que hay dos razones más por las que no suscribo el feminismo y aquí quiero ser muy honesta. La primera es que tengo una concepción maniquea de la moral, ya que más que creer en machos patriarcales que espolian a sus víctimas —las mujeres—, creo más bien en la maldad, así a secas y, por contraste en la bondad, su opuesto.

En esta caracterización de la existencia, las víctimas no están diferenciadas por su sexo, ni por su raza, sino por sus cualidades morales. Lo mismo hay hombres buenos, que mujeres malas. Hombres explotadores, que mujeres manipuladoras y arpías. En todo caso, lo que nos otorgan la raza, la clase y la sexualidad son poderes individuales que nos tornan más o menos sensibles a la maldad. Por supuesto, por regla general, parece que algunos grupos sociales son más sensibles a esta que otros. Y esos grupos sí están diferenciados por su raza y por su clase, al menos.

Y solo cuando las mujeres pertenecen a la raza y a la clase menos favorecida es cuando sus poderes individuales se decrementan realmente. No obstante, cabe decir, esta diferenciación que vuelve más sensible a unas personas que a otras a los efectos de la maldad es, en mi opinión, producto de la maldad misma y no producto de las diferencias clasiales, raciales y sexuales mencionadas.

Por desgracia, todo apunta cada vez con más fuerza a que existen condicionantes genéticas, y aún fisiológicos, para la maldad. Por supuesto, cabe pensar que sociedades explotadoras como la sociedad capitalista y su consecuente globalización económica, magnifican esas condiciones. Pero no bastan por sí mismas para explicar toda la maldad.

En fin, por último, el segundo aspecto que estoy discutiendo, o razón, y con el que cierro este post, es el aspecto epistémico del feminismo. Sobre este punto, no entraré en detalles. Sino que solo me limitaré a decir que concuerdo con Roxana Kreimer cuando afirma que muchas de las aseveraciones del feminismo están expresadas a través de hipótesis que no son falsables.

Digo, no es que sea amante de la doctrina de Popper —doctrina que le debe muchísimo a David Hume, por cierto—, pero creo que es necesario buscar una conexión, al menos débil, entre la realidad y los hechos que aseveramos. Y, me parece, a veces, el feminismo peca de obviar esta relación.

En fin, esta no es la razón más importante por la que no soy feminista, pero sí quería dejarla al menos en claro, ya que es importante discutir nuestras ideas con razonamientos.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: