Carta a una mujer desterrada

En el tiempo que hemos estado apartados nosotros de ti, hemos notado una progresiva alteración de tus nervios y de tu estado de ánimo, hemos preguntado a tus hermanos y a la gente que está a tu alrededor si hay algo que podamos hacer por ti, pero en todos los casos siempre hemos recibido un no como respuesta y esto imposibilita de manera lapidaria nuestras posibilidades de acción, condicionando nuestro contacto contigo a los pocos ratos, u ocasiones, en que nos logramos conectar a través de la pantalla, siempre separados por ese infranqueable muro de cristal que nos coloca en esta aberrante cuan indescriptible lejanía. Por esa razón, hemos decidido no hablar más contigo, pues tememos que podamos lastimarte, o que, lejos de ayudarte, constituyamos una carga para ti. Así que te pedimos por todos los medios que nos digas si hay algo más que podamos hacer por ti o si hay una manera de ayudarte, que no sepamos, que esté vedada a nuestras posibilidades cognitivas, a través de la cual seamos capaces de entrar en contacto contigo, en lo más profundo de tu ser, y averiguar qué es lo que te pasa, qué es lo que acontece en tu yo resguardado como en una especie de infinita cacofonía silente cuyas notas solo pueden ser comunicadas a los más cercanos a ti, pues solo ellos tienen la sensibilidad para percibir lo que te pasa, ayudarte y sentirlo. Nosotros, por nuestra parte, hemos hecho todo lo que está de nuestra parte y hemos agotado cada uno de los caminos de acción a través de los cuales es posible llegar a ti. Por eso, te pedimos, seas sincera con nosotros y nos digas si hay algo más que podamos hacer, que todavía no esté dicho, y que nos permita ayudarte a conocerte, a valorarte, a saber más de ti, a saber qué te acontece, a saber, bien a bien, qué es lo que te pasa y por qué te has hundido en este profundo mutismo, cual nadie más es capaz de comprender. Nosotros te queremos, estamos a tu lado y lo estaremos, siempre, incondicionalmente, más allá del bien y del mal, de todas las distancias y de todo el infinito espacio y el eterno tiempo. Estamos a tu lado, no lo olvides, para siempre, para ayudarte.

“¿Cómo hubiera podido seguir viviendo si hubiese sabido que no representaba nada para ti, que no ocupaba un lugar en tu memoria?” Carta de una desconocida, Stefan Zweig

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