«Una causa de envidia es la relativa ausencia de ésta en otros. La persona envidiada es sentida como poseedora de lo que en el fondo es lo más preciado y deseado, esto es, un objeto bueno, que también implica un buen carácter y un juicio sano. Además, quien puede apreciar de buena gana el trabajo creador y la felicidad ajena, queda a salvo de los tormentos de la envidia, de los motivos de queja y de la persecución. En tanto la envidia es una fuente de gran desdicha, una ausencia relativa de ésta es percibida como sustrato de los estados anímicos de satisfacción y paz y finalmente de la cordura.«

—Melanie Klein, Envidia y gratitud

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