¿Qué nos permite saber el texto, La Muñeca, acerca de las mujeres de su época?

1. Nos permite saber que las mujeres durante el Siglo XIX, para poder acceder a cierto status social, necesitaban estar casadas. El estatus social del marido era entonces transferido, inmediatamente, al estatus social de la mujer. El matrimonio, por lo tanto, era, o podía ser, una forma de arribismo. Consecuentemente, era también un medio (aunque, probablemente, menos socorrido) para proceder a descender por la escalera social.

2. El texto también nos permite saber lo profundamente prejuiciosa que era la gente de aquella época, que la sociedad, además, era una sociedad jerarquizada y que, generalmente, la gente vivía en la inedia o en el estupor, por no hablar de la galopante ignorancia que permeaba entre la sociedad. (Pregunta. ¿Será el mundo del XIX un mundo diferente al de hoy?) Por supuesto, estos son condimentos que afectaban tanto a hombres como mujeres, o ancianos y niños; es decir, no era algo que afectara exclusivamente a las mujeres.

3. Asimismo, el texto nos permite saber que las mujeres, o la generalidad de ellas, aspiraban al matrimonio desde muy jóvenes y que veían en la maternidad un medio de realizarse a plenitud como individuos libres. La maternidad, al parecer, era la máxima bendición que podía recibir una mujer. Así nos lo hacen saber, por ejemplo, las charlas entre Laura y Angustias. Por otra parte y, en contrapunto, la ausencia de hijos en una mujer era considerado un evento antinatura o, peor, una desgracia. Tal es el caso de Rosario, la protagonista.

A este respecto, hay que recalcar que es Rosario, quien, concienzudamente, decide no tener hijos. Su falta de instinto maternal solo es un elemento muy epocal que la autora utiliza para resaltar su egoísmo y falta de sensibilidad. Pero no es la causa principal, ni mucho menos, por la que esta mujer es una mujer de la más baja ralea que tiene muy poco que ofrecer como ser humano. La falta de instinto maternal sería, en este caso, efecto, no causa.

En realidad, esa aparente falta de instinto es solo un tropo que utiliza la autora, que es muy característico de la época, para adornar su historia. Pero no representa, ni remotamente, el sentido por el cual Rosario es una mujer fría.

4. Las mujeres en esa época estaban preocupadas por cosas como la moda, llevar bien un hogar y cumplir con sus obligaciones como esposas. El decorado y la limpieza de la casa, el criar bien a los hijos y hacer de ellos personas responsables y decentes; asimismo, atenderlos si se enfermaban y atender al marido si ocurría lo mismo, darle de comer y colaborar para que ellos pudieran ocuparse tranquilamente de sus obligaciones sin tener que preocuparse por los aspectos de la casa. A cambio, las mujeres recibían manutención, tenían un techo donde vivir, no tenían que preocuparse por los gastos médicos y alimenticios de ellas y de sus hijos y adquirían respetabilidad social al ser mujeres casadas. Es decir, adquirían el estatus de la casada. El problema, por supuesto, era cuando las mujeres se casaban con maridos desobligados que no cumplían con las funciones correspondientes y esperaban que las mujeres lo solucionaran todo. La misma problemática se presentaba si los hombres eran hombres violentos. Por otra parte, los hombres también podían ser objeto de injusticias parecidas y casarse con mujeres desobligadas. En general, ambos problemas parecen estar menos atados a un problema de género que a un problema antropológico en general. Otro problema era cuando, tanto las mujeres como los hombres, no perseguían este modelo de vida estándar que, más o menos, todo mundo perseguía por conveniencia, conformismo social o seguridad y, entonces, se veían obligados a llevar vidas excéntricas en las cuales eran severamente juzgados por el entorno social, la familia y los conocidos.

5. Las mujeres en esa época se interesaban por cosas como bordados, telas, vestidos, perfumes, sombreros, paseos, bailes, pinturas, fotografías, adornos, pulseras, espejos, aretes, alfombras, collares, colores, cuadernos, poemas, eventos sociales, baúles, canciones, relaciones sentimentales y vida familiar.

6. Socialmente, la mujer estaba supeditada al hombre y su fidelidad sexual la utilizaba como moneda de cambio para venderse en el mercado de los valores sentimentales y de las relaciones de pareja, especialmente con fines matrimoniales y de aseguramiento de la propia estabilidad social y económica. Caso particular de la suma fidelidad que Rosario le rinde a Lasaleta. Por esta misma razón, los hombres podían cifrar su prestigio personal en la mujer que "traían" y ver recompensados en éstas su propia virilidad y su fuerza social y masculina, y de ahí que se hable, como se habla ahora y como se habla en este caso concreto, de la mujer trofeo, aquella mujer que es un símbolo de los logros personales que alcanza la pareja varón. Mujeres que son elegidas, no porque sean amadas, sino porque son codiciadas como símbolo de estatus social. Hecho que, sin embargo, en el caso de Lasaleta, no ocurre, puesto que él la amaba; y, sin embargo, no deja de ser paradigmático que la belleza de Rosario sacie en su esposo vacíos y carencias de infancia que, en buena medida, definen parte de su carácter durante la adultez y hacen de su afecto hacia su mujer una relación de codependencia mucho más que amor, por ejemplo.

Por supuesto, esto nos permite extraer varias conclusiones sobre cómo eran los hombres de aquella época, sin embargo, esta no es la finalidad de nuestro texto. Nuestra finalidad es indagar acerca de las mujeres.

7. Finalmente, el texto nos hace saber que las mujeres de esa época eran poco activas en la política y, en realidad, las mujeres que se involucraban en este tipo de activismo, eran más bien la excepción que confirma la regla. En general, se hace saber que las mujeres eran menos proclives a la actividad intelectual en general de lo que son ahora.

«Una causa de envidia es la relativa ausencia de ésta en otros. La persona envidiada es sentida como poseedora de lo que en el fondo es lo más preciado y deseado, esto es, un objeto bueno, que también implica un buen carácter y un juicio sano. Además, quien puede apreciar de buena gana el trabajo creador y la felicidad ajena, queda a salvo de los tormentos de la envidia, de los motivos de queja y de la persecución. En tanto la envidia es una fuente de gran desdicha, una ausencia relativa de ésta es percibida como sustrato de los estados anímicos de satisfacción y paz y finalmente de la cordura.«

—Melanie Klein, Envidia y gratitud

Blogs qué seguir

Encontré este blog que podría ser interesante para los propósitos del blog: https://www.mujerlive.com/ Particularmente, me pareció útil y refrescante porque aborda literatura con perspectiva de género, y, en especial, literatura hecha por mujeres (y, en específico, literatura interactiva), además de que sus autoras parecen ser mujeres. Me pareció interesante el blog y espero que les sirva.

La Muñeca de Carmela Eulate

El texto de Carmela Eulate, La Muñeca, es un texto naturalista por los rasgos que presenta la novela, sin embargo, el canon feminista ha querido encasillarlo como un texto asimismo feminista, a pesar de que:

a) Rosario es una psicópata o una narcisista maligna y, por lo tanto, no cabe pensar en ella como una mujer emancipada y autónoma que piensa sus pensamientos o que piensa sobre sí misma.1

b) Rosario no es perversa porque su entorno social se lo imponga y no haya otro camino para ella, por el contrario, Rosario es perversa porque su condición social se lo permite. Ella no es producto de los roles asignados para su género, puesto que no es un humano descriteriado que carezca de voluntad, ni tampoco es un humano que carezca de múltiples opciones para elegir. Ella sí es producto de sus elecciones personalísimas y estas son intransferibles.

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Literatura puertorriqueña. Recorrido

Por si alguien está interesado en continuar con el recorrido de la literatura puertorriqueña que hemos realizado hasta ahora, les dejo este vídeo donde la escritora Mayra Santos Febres nos habla del desarrollo de la literatura puertorriqueña durante los siglos XIX y XX.

¡Disfrútenlo!

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¿Por qué es feminista la novela que leemos ahora?

La intención de esta novela es poner en circulación los sentimientos y los pensamientos de las mujeres. Es feminista no porque proclame tales o cuales principios fundamentales que deban guiar la vida de las mujeres, sino porque toma en consideración cuál es la impresión de las mujeres sobre los hechos que están desarrollándose. Por ejemplo, en la relación de la protagonista con su esposo, son los sentimientos y los deseos de la misma los que tienen importancia y los que se ventilan, es alrededor de los sentimientos y vicisitudes de esta mujer que se construye todo el relato de la novela. Digamos que es ella y las consideraciones de su amiga lo que está en cuestionamiento aquí. No nos importa lo que piense el esposo, o el amante, salvo por cuanto sirve para contextualizar los acontecimientos, sino que nos importa lo que las dos protagonistas sientan y vivan. Si hay un acontecimiento importante que se suceda dentro del relato, o si hay un hecho social, histórico o político que deba considerarse, es a la voz de las mujeres y, concretamente, a la de la protagonista, a lo que prestaremos atención. En este caso específico, el evento social que se analiza y sobre el cual nos interesa analizar lo que dichas mujeres piensen, sientan o experimenten, es el evento social de las relaciones entre hombres y mujeres y, más particularmente, el evento social entre estos que incluye las relaciones consensuales. Es decir, lo que intenta reflejar la novelista aquí es cómo concebía la heroína las relaciones sexuales, como las vivía y cómo las llevaba a la práctica. Finalmente, como ya he dicho en este post, estoy convencida de que esta novela es un texto apócrifo y espero darme a la tarea, más adelante, de demostrarlo. Por lo pronto, hasta aquí mi análisis sobre la vertiente feminista de este texto.